El relato comienza en 1980, cuando Carlos Acosta era un chico normal de La Habana, un adolescente de 12 años inmerso en la vida callejera, apasionado por el fútbol y el break dance, formando parte de una pandilla y disfrutando de la libertad y el espíritu competitivo de su entorno. Su padre, viendo su talento […]
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